GNB: los asesinos de la dictadura

Vergüenza. En esa palabra se resume el comportamiento de los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana durante los últimos meses en Venezuela. Una cantidad alarmante de integrantes de ese componente militar han echado por tierra el honor y el respeto que la institución cosechó desde que fue oficializada por el presidente Eleazar López Contreras en 1937.

Sobre sus hombros ya no reposan honor y gloria. Ahora cargan con muerte, represión y violación de derechos humanos. El artículo 329 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela señala que la GNB tiene como encomienda “la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país”. Sin embargo, eso no lo cumplen. Su única misión en la actualidad consiste en atacar a un pueblo que lucha por conseguir su libertad y por el respeto a la Constitución.

La historia de la Guardia Nacional quedó manchada con la sangre de jóvenes venezolanos que fueron asesinados por brutales ataques de quienes, se supone, tenían la obligación de protegerlos. Junto con otros órganos de seguridad, como la Policía Nacional Bolivariana, se ha ganado el rechazo de la mayoría de la población.

Cientos de videos, fotografías, testimonios de testigos e investigaciones del Ministerio Público han ratificado la grave violación de derechos humanos que han cometido. Me da impotencia ver cómo funcionarios uniformados arremeten contra manifestantes pacíficos, irrumpen en urbanizaciones y edificios, causan destrozos a la propiedad privada, atacan y roban a los periodistas… y pare de contar las bochornosas actuaciones de las que han sido protagonistas.

El tiempo se encargará de cobrarle a la Guardia Nacional que hayan utilizado todas sus fuerzas, equipos y maquinaria para amedrentar, golpear y humillar a venezolanos, sin importar que sean niños, mujeres o ancianos. Esos crímenes de lesa humanidad no prescriben, y los tendrán que pagar en algún momento.

No se justifica la excusa de que están cumpliendo órdenes de superiores, porque una orden particular no puede estar por encima del mandato constitucional.

Hablando de ese honor que han perdido, me vienen a la mente las tantas denuncias sobre efectivos militares que integran mafias delincuentes. Bajo el amparo de este régimen de descomposición social, la Guardia Nacional ha asumido el control de procesos que no les corresponden, como la distribución de alimentos y medicinas, por ejemplo. Gracias a esas funciones especiales han multiplicado sus actividades de corrupción, protegidos para cometer sus fechorías con la cancha libre e inmunes a las leyes de la República.

La mayoría de los ciudadanos de bien exigimos a los guardias nacionales que vayan con la ética al frente y que se concentren en combatir el hampa y en acabar con las redes de criminales que nos agobian a los venezolanos.

Les pedimos además que se rebelen ante la ilegalidad y se unan a ciudadanos que queremos un país libre y en paz. Estoy convencido de que contamos con militares honestos y dignos, dispuestos a garantizar el respeto a la patria para volver a ganarse el honor que ya perdieron.

*Foto: cortesía de Univisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .